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Seminario Mayor

 

Etapa de la formación sacerdotal en el Seminario Mayor

La formación de los presbíteros ha sido una constante en la Iglesia a través de toda su historia y peregrinar.

La etapa de formación en el Seminario Mayor busca hacer de los jóvenes hombres libres, autónomos, interdependientes, realistas, despiertos, con gran capacidad de amar y trabajar.

El Papa Juan Pablo II, en la Exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis, nos dice: La necesidad del Seminario Mayor, para la preparación de los candidatos al sacerdocio, como fue afirmada por el Concilio Vaticano II, (OT 4) ha sido reiterada por el Sínodo con estas palabras: "La institución del Seminario Mayor, como lugar óptimo de formación debe ser confirmada como un ambiente normal, incluso Material, de una vida comunitaria y jerárquica, es más, como casa propia para la formación de los candidatos al sacerdocio, con superiores consagrados totalmente a esta tarea. Esta Institución ha dado muchísimos frutos a través de los siglos y continúa dándolos en todo el mundo". PDV 60.
Y Continúa el Papa afirmando:
"El Seminario, que representa como un tiempo y un espacio geográfico, es sobre todo una comunidad educativa en camino: la comunidad promovida por el Obispo para ofrecer a quien es llamado por el Señor para el servicio apostólico, la posibilidad de revivir la experiencia formativa que el Señor dedicó a los doce"

Los tiempos del Seminario permiten la maduración del "deseo"del candidato por el sacerdocio en el seguimiento y revisión constante de las cuatro Áreas de formación de la vida comunitaria y personal; a saber: área humana, área espiritual, área intelectual y área apostólica. Esto se realiza en un tiempo determinado que tiene como duración siete años; a saber; tres años de Filosofía y cuatro años de Teología.

Al respecto en la Ratio fundamentalis dice: "Al mismo tiempo el Seminario deberá ofrecer una formación intelectual seria y profunda, en el campo de la filosofía, de las ciencias humanas y, especialmente de la teología y la misionología, a fin de que el futuro sacerdote aprenda a anunciar la fe en toda su integridad fiel al magisterio de la Iglesia, con atención crítica atento al contexto cultural de nuestro tiempo y a las grandes corrientes de pensamiento y de conducta que deberá evangelizar." (Ratio Fundamentalis nn. 32 y 36-37).

Los estudios filosóficos en el Seminario buscan humanizar y humanizando, posibilitar una conciencia clara y más elevada del hombre, que no es otra sino la propia del Hijo de Dios, y todo esto desde la peculiar forma de ser de cada joven.
Los estudios teológicos son de particular importancia en el Seminario, porque dan al candidato el desarrollo y fortalecimiento de su propia fe; esto es, hacer, que la fe objetiva (fides quae) alimente la fe personal (ifides qua). En la Teología no es la intención prioritaria saber mucho más, sino haber crecido en la fe, que conduce cada vez más a la hondura del misterio de Dios e introduciendo a la experiencia del mismo. El estudio teológico no es un mero ejercicio de la razón, sino un ejercicio de la fe y nuestro puerto ha de ser la realidad del Dios vivo y no la sola consideración de las proposiciones sobre Él formuladas.

El Seminario es un lugar especial de servicio a la Iglesia, ya que ahí convergen los jóvenes de todas las parroquias con inquietud por el Sacerdocio. Ellos vienen de las diferentes situaciones espirituales, culturales, económicas y sociales existentes en nuestra Diócesis de Cuernavaca. Por lo que el trabajo en la casa pide un ejercicio discipular constante de aprendizaje y adaptación. No se trabaja aquí para un territorio limitado, sino que servimos a la Iglesia diocesana en la formación de los futuros pastores que el Pueblo de Dios necesita.

Al respecto la Exhortación Apostólica Pastores Dabo Vobis nos dice: "Se trata de que el joven inquieto por el sacerdocio, participe de la vida del Seminario, permitiéndole ello hacer la experiencia de una comunidad eclesial, en la que el Obispo se hace presente a través del ministerio del Rector y del servicio de corresponsabilidad y de comunión de los demás educadores, y donde todos sus miembros, reunidos por el Espíritu en una sola fraternidad, colaboran, cada uno según su propio don, al crecimiento de los otros en su preparación para el sacerdocio" (PDV 60).

Esta es nuestra casa de formación del Seminario mayor. Reiterando que está siempre abierta para los jóvenes que como hemos mencionado tienen inquietud por el sacerdocio. Dios mismo es quien guía a su pueblo por medio de su Espíritu Santo, a quien pedimos, suscite de entre las familias cristianas muchas vocaciones sacerdotales en nuestra querida Diócesis de Cuernavaca.

 

       
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