Seminario Conciliar San José de Cuernavaca,
su historia
"Bajo el cielo de Morelos
casa antigua
de indomables guerreros indios,
de bárbaros capitanes íberos
de santos varones apostólicos, que santificaron viejas soledades
conventuales;
Junto a manantiales de viejas aguas
Con verde olor de cañaverales y flores
y sabor de melaza y trapiches,
se yergue ya definitivo,
bajo la mirada de José esposo de María,
-alma y corazón de la Diócesis-
El seminario Conciliar de Cuernavaca.
Vivero de Santidad
Cuna del Saber
Ansia del evangelio"
Como seres en el mundo, nos interesa
indagar sobre nuestros orígenes, por eso miramos el pasado
para vivir con fuerza el presente y proyectarnos hacia el futuro
en el que poco a poco, mientras caminamos, vamos transformando la
utopía en una realidad concreta. El Seminario es ésta
utopía en la que muchos jóvenes ponemos nuestras esperanzas
con la inquietud y firmeza de seguir un Ideal sacerdotal; la tomamos
como casa y escuela para ser buenos pastores, el ideal está
marcado en piedra: vivero de santidad, cuna del saber y ansia del
Evangelio, hasta envolvernos en su mística, en el verdadero
sentido de pertenecer, ser y estar en esta casa que, según
el Vaticano II es el alma y el corazón de la Diócesis.
Esta realidad la han comprendido muy bien nuestros obispos, pastores
que ha guiado a la grey morelense desde que se ha eregido, la Diócesis
de Cuernavaca. Así la fundación y estabilidad del
Seminario tiene etapas muy claras que corresponden al gobierno de
los obispos que nos han acompañado.
La primera de ellas se encuentra en
su fundación, a fines de 1894 por Don Fortino Vera y Talonia,
primer obispo de Cuernavaca. El seminario se instaló de manera
provisional en lo anexos del templo de la tercera orden del atrio
de la Catedral, para así cimentar el futuro de la Diócesis
con un clero formado de manera integral. El naciente plantel fue
denominado por su fundador: "Seminario Conciliar de Santa María
de Guadalupe", debido a que el obispo fue benemérito
de la causa guadalupana; además de que la Diócesis
de Cuernavaca la consagró el 12 de diciembre de 1894 a nuestra
Señora de Guadalupe.
El segundo obispo de Cuernavaca, Mons.
Dr. Francisco Plancarte y Navarrete toma posesión el 16 de
febrero 1899. En enero de 1900 da un nuevo impulso al Seminario,
poniéndolo bajo la dirección de los sacerdotes operarios
del Sagrado Corazón de Jesús. En esta etapa el Seminario
continúa en los claustros del ex-convento franciscano contiguos
a la Catedral bajo el título de Seminario Conciliar San José
de Cuernavaca. En 1907 el obispo Plancarte y Navarrete compró
un terreno a espaladas de la Catedral donde se instaló el
nuevo edificio del Seminario. Un año después el 6
de enero de 1908 fue inaugurada la capilla y el Seminario bajo el
patrocinio de San José. Entre 1903 y 1904, antes de ocupar
el nuevo edificio del Seminario Mons. Plancarte inició y
terminó la erección del Observatorio Meteorológico
del Seminario. El director del Observatorio fue el padre Juan Anguera,
rector del Seminario y uno de los mejores astrónomos de su
época. El 5 de enero de 1909 el delegado apostólico
vino a esta Ciudad para inaugurar el nuevo edifico del Seminario.
Ya una vez bien acondicionado y reformado el Seminario diocesano,
el Sr, Plancarte solicitó y obtuvo la colaboración
de los padres Misioneros Redentoristas. Entre algunos de estos santos
misioneros en Cuernavaca, se encuentra Don Juan Ventura Solsona,
que muere mártir durante la Guerra Civil española,
originario de Villahermosa del Río (Castellón) y beatificado
por el Papa Juan Pablo II, en Roma el 11 de marzo de 2001. No cabe
duda que la Gracia siempre nos acompaña y nos da muestra
de su amor en cada uno de sus hijos, como es el caso del Rvdo. Juan
Ventura.
El 8 de septiembre de 1912 bajo el
gobierno del Dn. Manuel Fulcheri y Pietra Santa, III obispo de Cuernavaca,
las cosas van cambiando para nuestra Nación y por lo tanto,
para nuestro Seminario, pues los problemas causados por la Revolución
van arruinando casi todos los trabajos existentes obligando al pastor
ausentarse de su Diócesis y a los seminaristas a abandonar
el edificio y enviados a sus casas con la advertencia de que no
volvieran hasta que fueran llamados, debido a la pobreza extrema
ocasionada por las circunstancias hostiles. Muy pronto hasta los
sacerdotes se trasladaron a la ciudad de México por seguridad.
Los últimos sacerdotes salieron de Cuernavaca el 5 de febrero
de 1917. El 10 de febrero de 1919 el obispo Dn. Manuel Fulcheri
vuelve a Cuernavaca encontrando en ruinas las obras de Mons. Plancarte,
pero poco a poco se fue instalando nuevamente el Seminario y los
seminaristas retornaron a éste, permaneciendo hasta el 15
de julio de 1922. Sin embargo, por falta de recursos económicos
tuvieron que abandonar el edificio y regresar a los anexos de la
Catedral. Pronto, el Seminario construido, fue convertido por el
Gobierno Estatal en la Escuela Primaria Federal "Benito Juárez"
En la cuarta etapa Don Francisco Uranga
y Sáenz fue nombrado IV obispo de Cuernavaca por su Santidad
Pio XI en abril de 1922, toma posesión el 8 de junio del
mismo año. Entre las obras que realizó este gran hombre
se encuentran: el restablecimiento del colegio de San Luis para
los niños, la fundación de la adoración nocturna
de varones diocesana y el impulso de la Evangelización y
Catequesis en el Estado. Para mejorar la formación de los
candidatos al sacerdocio, Don Francisco Uranga pone su confianza
en el Seminario de México, enviando a los alumnos más
aventajados. Todas estas grandes obras se lograron en un lapso de
tres años y medio. En 1926, el conflicto religioso y la persecución
de Plutarco Elías Calles obligaron al Sr. Obispo a salir
de su Diócesis y refugiarse en una casa en Tlalpan (Ciudad
de México), de la que fue sacado y expulsado de México
el 19 de abril de 1927 y junto con otros obispos sufrió el
destierro en San Antonio Texas. Calmada la persecución, el
Obispo de Cuernavaca vuelve a México el 26 de mayo de 1929.
El 6 de junio se instala nuevamente en Cuernavaca hasta su muerte
el 8 de julio de 1930.
El 30 de enero de 1931 fue anunciado
como V obispo de Cuernavaca, Don Francisco González Arias.
El 6 de mayo de ese mismo año toma posesión de la
Diócesis. Una de sus principales preocupaciones fue el aumento
de candidatos al sacerdocio. Ya para el año de 1946 había
70 seminaristas y 23 sacerdotes ordenados dada la pequeñez
del territorio de la Diócesis. Algunos miembros de esta generación
fueron el Padre Felipe Cejudo y el padre Domingo Sedano. Otra de
las iniciativas que impulsó este obispo fue la COLECTA ANUAL
para el sostenimiento del Seminario.
Durante la sexta etapa ahora como Obispo
Mons. Alfonso Espino Silva. Es nombrado obispo de Cuernavaca por
el Papa Pío XII, tomando posesión el 21 de noviembre
de 1947. Dadas las malas condiciones en que se encontraban las instalaciones
del Seminario inicia la reconstrucción de un tercer piso
en los anexos de la Catedral. También se ocupó de
conseguir una casa de descanso para los seminaristas y sacerdotes.
Era una huerta perteneciente a la Iglesia de Santa María
Ahuacatitlán, actualmente es la Casa de formación
del Seminario Menor y la Preparatoria Cardenal Posadas Ocampo.
En 1952 llega Don Sergio Méndez
Arceo como VII Obispo de Cuernavaca. A finales de los años
sesentas, Don Sergio vio la posibilidad de que los seminaristas
vivieran en la llamada Quinta "El Ciruelo" y posteriormente
en los anexos del Santuario de Nuestra Señora de la Natividad.
Estos dos lugares se encuentran ubicados en Tlaltenango (Morelos).
Durante este tiempo los alumnos del Seminario Mayor se encontraban
estudiando en el Seminario de Montezuma (Nuevo México, EE.
UU.) y en el Seminario Conciliar de México. De Tlaltenango,
el Seminario Mayor se trasladó al Monasterio Benedictino
a cuya orden religiosa se había confiado la formación
de los seminaristas. En este tiempo de gobierno de Don Sergio es
convocado el Concilio Vaticano II, en el que participa, dándole
mayor proyección a nuestra Diócesis en todos los ámbitos,
pastoral, litúrgico, bíblico, de caridad social y
científico, tanto en América Latina, como en la Iglesia
Universal…
En 1973 el Seminario vuelve a manos
de los sacerdotes de nuestra Diócesis siendo algunos de los
formadores y profesores: el Pbro. Rosendo Flores, Pbro. Ángel
Sánchez, Pbro. Dr. Felipe Cejudo, Pbro. Rogelio Orozco y
Monseñor José Espín, entre otros. Los pocos
alumnos del Seminario Mayor ahora se trasladan al Instituto Superior
de Estudios Eclesiásticos en México (ISEE). En 1982
al cumplir los 75 años de edad, Don Sergio Méndez
Arceo presenta su renuncia de acuerdo a las normas del "motu
propio".
El 16 de marzo entrega la diócesis
a Don Juan Jesús Posadas Ocampo, VIII Obispo de Cuernavaca.
Durante esta etapa, los alumnos de nuevo ingreso fueron enviados
al Seminario Interdiocesano de Tlalnepantla y algunos otros al Instituto
de Formación Sacerdotal de la Arquidiócesis de México
(IFSAM), teniendo residencia en el Seminario Conciliar de México,
cuya generosidad hemos de agradecer siempre. Sin embargo, por el
aumento de las vocaciones en estas dos instituciones, los seminaristas
morelenses se trasladaron a una de las casas de los Hermanos Maristas
de la Ciudad de México "La Quinta Soledad". Durante
esta etapa, el Seminario Menor de Cuernavaca adquiere un gran impulso.
En 1985 Don Juan Jesús Posadas admite de nueva cuenta alumnos
al seminario menor.
El 24 de octubre de 1987, llega Don Luis Reynoso Cervantes como
IX Obispo de Cuernavaca. En 1989 inicia la construcción del
Seminario Mayor en Ocotepec (Col. Cuauhtémoc, Callejón
del Arrastradero, No. 314). Dicha obra de construcción, comprende
tres etapas: la primera, la sección de teología y
el área de servicios inauguradas y bendecidas el 20 de octubre
de 1990 por el Excmo. Sr. Girolamo Prigioni, Nuncio Apostólico
en México. La segunda comprende la sección de filosofía
y la Capilla, consagrada el 1º de mayo 1992, también
bendecida e inaugurada por el Sr. Prigioni. La tercera, comprende
los salones de clase y el auditorio que se inauguran con la bendición
de S. S. Juan Pablo II en la persona del Cardenal Pío Laghi,
prefecto de la Congregación para la Educación Católica
(para los Seminarios e Institutos de Estudios) con motivo de las
fiestas del Centenario del Seminario el día 24 de de octubre
de 1994. En su última etapa de gobierno, Don Luis Reynoso
inicia la remodelación y construcción del Seminario
Menor (en lo que era la huerta de descanso en Santa María
Ahuacatitlán). También es la sede de la Preparatoria
para la formación de los seminaristas menores y alumnos externos,
con la finalidad de ser un centro de pastoral vocacional.
Durante esta etapa, el equipo formador
estaba integrado por Mons. Onésimo Cepeda, rector (es nombrado
obispo de Ecatepec y es allí donde continúa ejerciendo
su servicio a la Iglesia), Mons. Rafael Chávez Ponce de León
(director espiritual, prefecto de teología y último
rector en el tiempo de Don Luis), Pbro. Lic. Juan Alfonso Alvarado
López, Pbro. Lic. Octavio Vázquez Leyva, Pbro. José
Antonio Sandoval Tajonar, Pbro. Germán Arrieta Fuentes, Pbro.
Fernando Arrieta Fuentes, Pbro. Guillermo Carbajal, Pbro. Luis Vaca
Cruz, Pbro. Rogelio Sánchez Pérez, Pbro. Dr. Manuel
Jímenez Bohomme, Pbro. Miguel Ángel Saloma Robles,
Pbro. Marcos Illánes, Pbro. Bernardo Benítez García,
Pbro. David Zagal, Pbro. Tomás Toral Nájera, Pbro.
Miguel Espín Arcos, Pbro. Humberto Coronel, Pbro. Alberto
García Gónzalez, Pbro. José Antonio Amaro Nava,
Pbro. Valente Tapia y el Pbro. Lic. Luis Alfredo Millán Ocampo
(prefecto de teología, director académico y Rector
del Seminario hasta el 27 de enero del 2009).
Actualmente con la presencia de Don
Florencio Olvera Ochoa, X obispo de Cuernavaca, designado por S.
S. Juan Pablo II, toma posesión de la Diócesis el
21 de marzo de 2002. A nivel nacional, es el comisionado de Las
Misiones y es así, que nuestro Seminario asume la responsabilidad
de la Iglesia Universal y de manera particular de la V CELAM en
Aparecida Brasil: ser discípulos, testigos y misioneros de
un Dios Trino que es Vida para la humanidad entera. También,
durante este periodo, se concluyen las obras del Seminario Menor
con la bendición del auditorio, la piscina, los dormitorios,
salones y área administrativa, en la persona del Nuncio Apostólico
en México, Mons. Christopher Pierre, aprovechando su fructuosa
visita a nuestra Diócesis.
El equipo formador que inicia durante
ésta etapa episcopal estaba integrado por algunos sacerdotes
tales como: Pbro. Jesús Longar Estrada, Pbro. Lic. Luis Martín
Velázquez Casillas, Pbro. Fernando García Mendoza,
Pbro. José Roberto Dirzo Aceves, Pbro. Antonio Hernández
Espíndola, Pbro. Abraham Cruz Mejía, Pbro. Germán
García Esparza, Pbro. Rafael Martínez Vences. Actualmente
el Seminario es acompañado en sus áreas por: Pbro.
Lic. Luis A. Millán Ocampo, rector; Pbro. Lic. Eduardo A.
Aguilar, prefecto de teología y director académico;
Pbro. Francisco Ortega Lamas, Prefecto de filosofía; Pbro.
Lic. Martín Ortiz, Formador del Seminario Menor; Pbro. Bernardo
Reyes Zuloaga, asesor del Curso Introductorio; Acompañantes
espirituales: Rev. Fintan Kelly, Pbro. Lic. Ignacio Martínez.
El número de vocaciones que forma parte de esta casa-madre
de formación, esperanza para el pueblo morelense, más
que en cantidad se vislumbra en cualidades a alcanzar para el servicio
del Reino en nuestra Diócesis. El total de alumnos internos
en filosofía es de: 29. En teología: 24 alumnos, tres
de los cuales estudian en Roma. En experiencia pastoral: 8 alumnos;
en inserción pastoral: 7 seminaristas y 1 diácono.
En el Seminario Menor: 37 alumnos; en el Curso Introductorio: 15
alumnos. En total formamos una familia integrada por 121 hermanos
con un mismo ideal. Que el Buen Pastor, nos conduzca por la senda
de la Verdad y lleve a buen término la obra que ha iniciado
en nosotros.
Así, después de este recorrido
histórico podemos observar que el Seminario como parte de
la Iglesia en México, es un ícono en el que se ven
reflejados sus momentos de crisis, de gozos y de esperanzas, pero
con la firme certeza de que Aquel que nos ha llamado, nos acompaña
con su Gracia y nos participa de Ella para construir su Reino y
llegar a estar juntos en la Casa Paterna, en la Eternidad.